jueves, 15 de junio de 2017

Día de la Bandera.



PROMESA DE LEALTAD A LA
BANDERA NACIONAL ARGENTINA

Esta es la bandera que creó Manuel Belgrano en los despertares de nuestra libertad. Simboliza a la Republica Argentina, nuestra Patria. Es el símbolo de los valores que nuestros próceres defendieron y promovieron con sus luchas y sacrificios, triunfos y derrotas. Esos valores son los de la libertad, la tolerancia, la justicia, la igualdad, la paz y la solidaridad. Es el sentido de nuestra libre soberanía, que hace sagrados a los hombres y mujeres y a todos los pueblos del mundo. Convoca al ejercicio de nuestros deberes y nuestros derechos, a respetar las leyes y las instituciones. Es la expresión de nuestra historia forjada con la esperanza y el esfuerzo de millones de hombres y mujeres, los que nacieron en nuestra tierra y los que vinieron a poblarla al amparo de nuestra Bandera y nuestra Constitución.
Representa nuestra tierra y nuestros mares, nuestros ríos y bosques, nuestros llanos y montañas, el esfuerzo de sus habitantes, sus sueños y realizaciones.
Simboliza nuestro presente, en el que, día a día, debemos construir la democracia que nos ennoblece y conquistar el conocimiento que nos libera, y nuestro futuro, el de nuestros hijos y el de las sucesivas generaciones de argentinos. Es el símbolo que con sus colores celeste y blanco nos identifica como argentinos ante el mundo.

Alumnos:
¿Prometen defenderla, respetarla y amarla, con fraterna tolerancia y respeto, estudiando con firme voluntad, comprometiéndose a ser ciudadanos libres y justos, aceptando solidariamente en sus diferencias a todos los que pueblan nuestro suelo y transmitiendo, en todos y cada uno de nuestros actos, sus valores permanentes e irrenunciables?

- ¡SI PROMETO!





Especial 20 de junio.

Recordamos a Manuel Belgrano.



Manuel Belgrano nació un 3 de junio de 1770 1770 en Buenos Aires (Argentina). Cursó estudios de derecho en España. En el año 1794 pasa a ser secretario del Consulado de Buenos Aires, cargo desde el que fomentó firmemente la generalización de la enseñanza y las reformas económicas. En 1810 formó parte de los patriotas que pretendían la emancipación del dominio español en Argentina, y se convirtió en miembro de la junta de gobierno revolucionaria. Fue nombrado general, y pronto dirigió a las tropas independentistas frente a los realistas, logrando importantes victorias en las batallas de Tucumán (1812) y Salta (1813) frente a Juan Pío de Tristán y Moscoso. En los últimos meses de 1813, los españoles en el Alto Perú (ahora Bolivia) le vencieron, y en 1814 pasó el mando al general José de San Martín. Desde este momento se dedicó a la diplomacia y a la mediación en las disputas políticas surgidas tras proclamarse la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata en el Congreso de Tucumán (1816). 1812. Ideó una escarapela con los colores celeste y blanco, como distintivo para los soldados. El 27 de febrero, con esos mismos colores, creó la bandera que más tarde fue adoptada como Bandera Nacional. El 20 de Junio, aniversario de su fallecimiento, ha sido decretado "Día de la Bandera" como homenaje de la patria al creador de su emblema nacional.

Otros sitios para consultar.

http://www.me.gov.ar/efeme/3dejunio/

Instituto Nacional Belgraniano.

http://manuelbelgrano.gov.ar/




jueves, 1 de junio de 2017

EL ORIGEN DE LA LLUVIA



   Dicen que dicen los abuelos sabios, que en los primeros tiempos, el gran chacú, el cual no era el lugar de caza, había tanta agua que no se podían vislumbrar los montes, ni los bosques, pues el hacedor de todo lo creado, habíale dado vida a un hombre de agua cuyo cuerpo acuoso inundaba todo el lugar con sólo pasearse por aquellas tierras, su nombre era el hombre Lluvia.

   Lluvia solía divertirse invitando a otros a fiestas, en las que se bailaba, comía y bebía hasta altas horas de la madrugada, no había día que no organizara una reunión en pos de la diversión.
   Cierta vez, lluvia conoció a Tokjuaj, un héroe del pueblo Wichi.
   Cuentan que Lluvia invitó a Tokjuaj a divertirse con ellos, pero Lluvia tenía una mala costumbre, la de no ser generoso con sus invitados y omitió convidar comida y bebida a Tokjuaj, por lo que el héroe se enojó sobremanera y le recrimino a Lluvia por su mala actitud, Lluvia que ya había bebido bastante trató de agredir a Tokjuaj y se trabó en lucha, pero Tokjuaj era más fuerte y ganó la contienda, no sin antes advertirle a Lluvia sobre su proceder, además, le echó en cara que siempre andaba por ahí inundándolo todo, y le hizo prometer que eso ya no debía suceder más.
   Lluvia estaba enojadísimo, corrió y corrió hasta refugiarse en la cima de un cerro.
   Allí medito su accionar, sabiéndose culpable decidió dar un salto liberador y trepó al cielo donde se quedó a vivir para siempre.
   Por cierto ya no hubo más inundaciones en el gran Chaco, pero cada vez que Lluvia llora extrañando su antigua morada, sus lágrimas caen sobre la tierra, es lo que conocemos como lluvia.
   También, quienes le conocen, dicen que por estos días Lluvia suele viajar de estrella en estrella para no aburrirse, pero cuando su tristeza lo supera emite unos fuertes gritos, tan pero tan fuertes que retumban sobre la tierra y nosotros conocemos como truenos, y desde allí arriba, la temerosa mirada de Lluvia se asoma entre las nubes para vislumbrar su añorada pacha y verla mejor, entonces alumbra con sus potentes ojos, eso es lo que hoy conocemos como relámpagos.


adaptación Susana C. Otero

video


lunes, 22 de mayo de 2017

Leyenda de la Niña Encantada 

En una laguna de Los Molles, Malargüe (Mendoza) surge la leyenda de La Niña Encantada. La historia de una hermosísima indiecita mapuche enamorada, que llenó de misterio este lugar, y la naturaleza sabiamente, equilibró en perfecta armonía de colores, sonidos, perfumes y paisaje. Hacemos una transcripción del libro Leyendas Mendocinas de Jorge Julio Ammar, docente mendocino, que escribió una serie de libros relacionados con este género literario.




La niña encantada
Había una vez, una hermosísima princesa indígena que se llamaba Elcha. Su belleza era realmente llamativa y, por su puesto, era la alegría de toda la tribu.
Por aquel entonces, la tribu de Elcha estaba enfrentada a otra tribu vecina en la que vivía un joven indio que había crecido en amistad y compañerismo con la princesita.
A medida que pasaba el tiempo, esa amistad fue convirtiéndose en verdadero amor, un amor sólido – como la roca de las serranías que les servían de abrigo – y puro – como las aguas surgentes que corrían por los valles cordilleranos.
La bruja de la tribu, ante la animosidad que presentaban las familias, sugirió al cacique  que la mejor manera de detener la beligerancia que existía, era casando a Elcha con un hijo del cacique de la tribu vecina.
Ambos caciques se reunieron y se pusieron de acuerdo, fijándose la fecha del enlace para la próxima luna nueva.
Elcha fue informada de la decisión de su padre. Ante ello, en la noche anterior a la boda el joven indio tomó dos caballos de su tribu y escaparon velozmente hacia el norte.
De inmediato, ante la huida, las dos tribus se aprestaron a una persecución ara que se cumpliera el designio de los caciques,
Era noche de tormenta. Comenzó a llover. Los perseguidores acortaban la distancia que los separaban de los fugitivos.
En un momento, los jóvenes entendieron que habían extraviado el camino y siguieron adelante hasta que un abrupto corte les cerró el paso. Hacia abajo, en el precipicio, solo se divisaba el espejo de una pequeña laguna en la que se reflejaban los rayos y relámpagos de la tormenta que estaba encima de ellos.
Miraron hacia atrás y la luz de un relámpago iluminó a los perseguidores que ya estaban muy cerca.
Elcha y el joven no lo pensaron y decidieron arrojarse al agua.
La primera en llegar y asomarse a la laguna fue la bruja y el en instante en que lo hizo un poderoso rayo descargó sobre ella toda su enero  dejándola petrificada allí.
El resto de los perseguidores se acercaron temerosos y vieron reflejada en la superficie de la laguna la imagen de Elcha,
Desde entonces y hasta hoy, tanto la bruja petrificada y la imagen de Elcha se pueden distinguir perfectamente y por eso que los lugareños bautizaron a ese espejo de agua como “La laguna de la Niña Encantada”.
Elcha, en lengua mapuche significa espejo.

lunes, 15 de mayo de 2017

                  LA LEYENDA DEL ÑANDÚ



 
Hace muchos, muchísimos años, habitaba en tierras mendocinas una gran tribu de indígenas muy buenos, hospitalarios y trabajadores.
 Ellos vivían en paz, pero un buen día se enteraron que del otro lado de la cordillera y desde el norte de la región se acercaban aborígenes feroces, guerreros, muy malos.
Pronto, los invasores rodearon la tribu de los indios buenos, quienes decidieron pedir ayuda a un pueblo amigo que vivía en el este.

 Pero para llevar la noticia, era necesario pasar a través del cerco de los invasores, y ninguno se animaba a hacerlo. Por fin, un muchacho como de veinte años, fuerte y ágil, que se había casado con una joven de su tribu no hacía más de un mes, se presentó ante su jefe, resuelto a todo, se ofreció a intentar la aventura, y después de recibir una cariñosa despedida de toda la tribu, muy de madrugada, partió en compañía de su esposa.
 Marchando con el incansable trotecito indígena, marido y mujer no encontraron sino hasta el segundo día, las avanzadas enemigas.
Sin separarse ni por un momento y confiados en sus ágiles piernas, corrían, saltaban, evitaban los lazos y boleadoras que los invasores les lanzaban. Perseguidos cada vez de más cerca por los feroces guerreros, siguieron corriendo siempre, aunque muy cansados, hacia el naciente. Y cuando parecía que ya iban a ser atrapados, comenzaron a sentirse más livianos; de pronto se transformaban.
 Las piernas se hacían más delgadas, los brazos se convertían en alas, el cuerpo se les cubría de plumas. Los rasgos humanos de los dos jóvenes desaparecieron, para dar lugar a las esbeltas formas de dos aves de gran tamaño: quedaron convertidos en lo que, con el tiempo. se llamó ñandú. 
A toda velocidad, dejando muy atrás a sus perseguidores, llegaron a la tribu de sus amigos.
 Éstos, alertados, tomaron sus armas y se  pusieron en marcha rápidamente.
Sorprendieron a los invasores por delante y por detrás. y los derrotaron, obligándolos a regresar  a sus tierras. Y así cuenta la leyenda que fue como apareció el ñandú sobre la Tierra.

LA BALLENA SEGÚN LOS TEHUELCHES




Goos, así llamaban los tehuelches a la ballena. Es éste un mamífero cetáceo   y el mayor de los animales conocidos, varía entre los seis metros de las ballenas enanas hasta los treinta metros de la ballena azul, que llega a pesar ciento cincuenta toneladas. Se alimentan de placton, que filtran mediante sus barbas.
Su cuerpo esta revestido de una gruesa capa de grasa, que ayuda a su flotación y les sirve de aislante térmico. Se reproducen durante el invierno, en las aguas templadas o subtropicales, emigrando en verano a las aguas circumpolares.
Su pesca es intensiva porque de ella obtienen aceite. En la patagonia Argentina los  tehuelches, jamás consumieron ningún producto de origen marino pero tienen varios mitos y leyendas sobre la fauna acuática.
 
Dicen que dicen….
 
….que Goos, la ballena, era un ser terrestre en el principio de los tiempos.
   Cuando Elal, dios de los tehuelches descubrió que misteriosamente mucha gente desaparecía, puso sus ojos en Goos y entonces comenzó a observarla y acecharla, hasta que descubrió que cuando ésta abría su gran bocaza, para aspirar el aire fresco de la Patagonia, tragaba todo lo que encontraba a su paso.
   Se transformó entonces Elal en tábano, que es un insecto muy molesto y picando insistentemente al monstruoso Goos logró que éste abriera su bocaza y se lo tragara.
   En el interior de la ballena, Elal, reasumió su forma humana y con gran alborozo descubrió a algunos sobrevivientes encerrados en el estómago de la ballena; con un filoso cuchillo abrió la panza del animal y por allí, salieron los hombres.                 

adaptación Susana C. Otero 

video

miércoles, 10 de mayo de 2017

11 de Mayo: Día del Himno Nacional Argentino

 
Surgió ante la necesidad de tener una canción patriótica…
En el año 1812 el Triunvirato pidió una marcha patriótica, y unos meses después, en 1813, se reunió una Asamblea Soberana que encargó la creación de esa canción. Se le solicitó la música al abogado Vicente López y Planes, y posteriormente la música a un empresario teatral catalán llamado Blas Parera.
Durante mucho tiempo hubo debates alrededor de la letra y música de la marcha patriótica. Recién el 24 de abril de 1944 el decreto 10.302 puso fin a las disputas acerca de sus versos, ritmo y armonía, quedando así establecida la letra oficial del Himno Argentino. Allí se establece como letra el texto de la canción compuesta por el diputado Vicente López, sancionado por la Asamblea General Constituyente el 11 de mayo de 1813, y comunicado un día después por el Triunvirato al Gobernador Intendente de la provincia.
En cuanto a la música, el Poder Ejecutivo aceptó oficialmente la versión de Juan Pedro Esnaola, el 25 de septiembre de 1928. La versión del músico Esnaola fue editada como arreglo de la música del maestro Blas Parera, en el año 1860.
En cuanto a la letra, el 30 de marzo de 1900 se sancionó un decreto para que en las festividades oficiales o públicas, así como en los colegios o escuelas del Estado, sólo se canten la primera y la última cuarteta y el coro de la canción sancionada por la Asamblea General del 11 de mayo de 1813.

martes, 2 de mayo de 2017

1º de Mayo. Día de la Constitución Nacional

 

La Constitución Nacional

El 1º de Mayo de 1853 el congreso constituyente de Santa Fe aprobó la Constitución de la Confederación Argentina.
Después de la Revolución de Mayo surgió la necesidad de dictar una Constitución para la nación argentina, con la finalidad de constituir la unión nacional, afianzar la justicia y consolidar la paz interior.
La reunión inicial se celebró el 31 de mayo de 1852 en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos, encuentro que se recuerda como Acuerdo de San Nicolás.
El 1º de mayo de 1853 los diputados de las distintas provincias (con excepción de Buenos Aires), reunidos en Santa Fe, sancionaron la Constitución Nacional.
La constitución promulgada estableció un gobierno representativo, republicano y federal. El federalismo que adoptó fue moderado, ya que reconoció la autonomía de las provincias pero también organizó un poder central. Se estableció un Poder Legislativo bicameral, un Poder Ejecutivo unipersonal, elegido por un colegio electoral y sin posibilidad de reelección, y un Poder Judicial independiente. El catolicismo se reconoció como religión oficial pero se garantizó la libertad de culto. Las constituciones provinciales deberían tener la aprobación del gobierno nacional, y los gobiernos provinciales podrían ser juzgados por el Congreso Nacional. El gobierno nacional adquirió poder para suspender las garantías constitucionales por medio del estado de sitio, y para intervenir las provincias. Se declaró la ciudad de Buenos Aires como sede de las autoridades nacionales. Se aseguró el ejercicio de las libertades individuales y se llamó a habitar nuestro suelo a todos los hombres de distintas nacionalidades, concediéndoles derechos civiles.

lunes, 17 de abril de 2017

KÁKACH - LEYENDA DEL PÁJARO CARPINTERO





 Los Piscidos son familia de aves del orden de los Pisciformes, incluyen 218 especies conocidas popularmente, como pájaros carpinteros, carpinteritos, pitos, picamaderos, picatroncos, picapinos, chupasabias y torcecuellos.
   Se distribuyen cosmopolitamente, con excepción de Australia, Madagascar y las regiones polares extremas. Estas aves pueden ser migratorias o sedentarias; muchas habitan en el mismo lugar durante años,  pero otras se trasladan a lugares lejanos donde van a reproducirse en  zonas de invernada. Su tamaño varia entre los 20 y 59 centímetros,  al igual que su coloración, cambia según la región que habita .
 
 
   Bien al sur, en la punta más austral del país, donde el viento arrecia castigando los árboles altos que componen los bosques del lugar, donde el frío congela el aire, allí, se yergue Tierra del Fuego y en este confín dicen los antiguos que entre los Selk`nam, ancestrales moradores del lugar, habitaba un hombre cuyo nombre era Kákach y la leyenda narra como y por qué este joven se convirtió en un pájaro cuyo cuerpo es negro, rojo el copete y trepa a los saltos picoteando los árboles para hacer de ellos su hábitat.
 
Dicen que dicen…
…que entre los Selk`nam antiguos habitantes de Tierra del Fuego, vivía un hombre de menudo cuerpo, pero muy fuerte, decidido y corajudo que entre sus congéneres era reconocido como un ser valiente, de cuantiosas virtudes y entre las que sobresalía, la prudencia. Todos lo llamaban Kákach.
   Cierta vez, mientras el joven se paseaba a orillas del mar,  vió venir desde el norte a una mujer de colosal tamaño,  pero con una particularidad, tenía la cabeza muy pequeña, tanto,  que desentonaba sustancialmente con su amplio cuerpo.
   El hombre, al verla corrió para avisar a los demás,  pero nadie le creyó.
   Kákach, entre asustado y desesperado, se acordó de Kauj, un anciano sabio y hacia él se dirigió con premura para consultarlo.
   Kauj escuchó con atención la descripción que hizo Kákach de la mujer que había visto emerger del mar. El sabio, con el ceño fruncido y aspecto preocupado,  dijo reconocer a la mujer, refiriéndose a ella como Taita, a lo que más tarde agregó: - es la peor noticia que has podido darme -.
   Cuentan que por aquellos tiempos, la hoy conocida como Tierra del Fuego, solo tenía agua potable, apta para ser bebida, en una laguna, ya que los ríos, lagos y lagunas aún no se habían formado.
   Así fue que, cuando Taita tuvo sed, con sólo olfatear el ambiente, descubrió la tan preciada laguna y hacia allí se dirigió.
   Luego de rondar el lugar, la mujerona decidió que nadie más que ella bebería de la laguna, entonces comenzó a cortar árboles, los más altos y robustos con los que rodeó la laguna cercándola y se sentó a esperar.
   Uno a uno fueron llegando al lugar todos los nativos en busca del vital elemento, pero Taita, con decisión los espantó a todos, cuchillo en mano y firme convicción.
   En pocos días la desesperación se apoderó de todo el pueblo.
   Kákach estaba más que enojado, enojadísimo, y se prometió así mismo, terminar con la bruja malvada de una vez por todas y le declaró la guerra.
   Cumpliendo con el ritual, se hizo pintar la cara de rojo, costumbre que presagiaba la lucha, luego pidió traer polvo de carbón y con él se frotó el cuerpo para no ser visto bajo los rayos lunares.
   Llegada la noche, se deslizó con sigilo hasta donde se encontraba la impía enemiga.
   En la soledad nocturna, bajo el cielo estrellado, el guerrero comenzó a desplegar su plan.
   Su objetivo era abrir una zanja hacia el corral de Taita, con mucho esfuerzo fue avanzando poco a poco.
   Ya amanecía cuando al fin divisó su objetivo. Sí, allí estaba Taita cuchillo en mano.
   Daba temor verla allí, con su impresionante figura.
   Entonces Kákach se deslizó cuerpo a tierra y en un descuido tomó a la mujer por los tobillos, la sujetó tan fuerte que ella rodó por tierra, entonces, decidido le arrebató el filoso cuchillo, pero Taita con ligeros movimientos lo tomó de los cabellos y él aulló de dolor. Ella, ni lerda ni perezosa lo sujetó de la lengua con todas sus fuerzas, y se la estiró y estiró con idea de mordérsela, pero el muchacho reaccionó rápidamente y logró golpearla con el mismísimo cuchillo que le había quitado, hasta dejarla sin vida.
   Kákach había logrado su objetivo. Con gran dificultad se dirigió hasta la laguna y allí pudo aplacar su sed, luego enjuagó sus heridas y con una caracola que encontró por allí, entre dolorido y tembloroso, juntó agua para llevarle a los más ancianos.
   Los demás, al enterarse de las buenas nuevas, corrieron a la laguna atropelladamente y al fin, bebieron hasta saciarse.
   Kauj, el sabio, dijo que debía hallarse una solución para que no volvieran a repetirse hechos tan desgraciados como el que había acontecido. Nadie más debía adueñarse del agua.
   Como Kauj además de sabio tenía ciertas dotes de mago, tomó una honda, mojó una piedra en el lago, la acomodó con suma paciencia y la arrojó tan lejos y tan fuerte como pudo.
   Al caer, la piedra oradó el suelo, rajando la tierra y abriendo un cauce de lo que sería un río, entonces el agua de la laguna corrió libre por allí.
   Luego volvió a tomar otra piedra más grande, la arrojó y la enorme fuerza descendente  creó un hermoso lago. Y así arrojando piedras, surgieron lagunas, ríos y arroyos.
   Ustedes se preguntarán que fue del bravío guerrero Kákach, bueno parece ser que la pelea con Taita lo desequilibró un poco y se le dio por hacer cosas raras, como golpear y treparse a los árboles dando estrepitosas carcajadas, hasta que cierto día y ante la mirada azorada de su pueblo, el joven fue trasformándose en un pájaro, cuya cabeza, tal cual Kákach la tenía pintada para enfrentar a Taita, luce hasta hoy en día, un copete rojo, plumaje negro y brillante, lengua larga y entre picoteo y picoteo deja escapar un sonido, que asemeja a la risa.
   ¿Adivinan en que pájaro se convirtió Kákach ?. Claro que sí, en un hermoso pájaro carpintero, habitante de los bosque fueguinos.
   ¿Y qué fue de Kauj, el anciano? Dicen que a su muerte, emergió de su cuerpo un búho que también vive en los bosques y que cada vez que ve a un desconocido, emite un chistido en señal de aviso para que nadie más se adueñe de las aguas.  

adaptacion  Susana C. Otero
LEYENDA DE LAS CATARATAS DEL IGUAZÚ




 Dicen que dicen que ... para Iguá, el monte y la selva no guardaban secretos.
   Este joven guerrero del pueblo guaraní,  era sabedor de los peligros pero no les temía, gozaba al internarse en la espesura y explorar lo desconocido.
   Con el correr del tiempo su fama de intrépido explorador se acrecentaba y él, deseoso de aventuras se internaba cada vez más y más.
   En una de esas incursiones se adentro tanto que en su camino descubrió una exótica ribera bañada generosamente por un caudaloso río el cual nunca había sido visto antes, sin embargo lo que más lo impacto fue una bellísima joven que recogía caracolitos en la orilla.
   Era de tal hermosura aquella joven que él quedó prendado de ella y ya no pudo olvidarla.
   Desde aquel día, Iguá , cada vez que podía, recorría ese camino tan sólo para verla.
   Con el correr del tiempo se enteró que el nombre de la muchacha era Pora-sí y que era hija de un cacique.
   Lo que primero fue una amistad luego se convirtió en un amor apasionado pero Iguá también supo que el cacique jamás consentiría esa unión.
   Pora-sí debería contraer matrimonio con uno de los más fuertes y  poderosos guerreros que su padre  había elegido para ella.
   Sin embargo, ambos jóvenes estaban muy enamorados y aunque su padre lo ignoraba, no habían dejado de verse ni en un solo día en las últimas lunas.
   Los días transcurrían diáfanos y felices para ambos disfrutando uno de la compañía del otro.  Una  tardecita gris e invernal  Iguá encontró a Pora-sí  llorando desesperadamente, el  cacique, su padre, había decidido que con la llegada de los días cálidos se casara con el guerrero  a quien él la había prometido.
   Ante los hechos, ambos decidieron huir juntos, sin embargo, sabían que no les sería fácil ni a dónde  irían...
   Iguá sopesó la situación, si huyesen el padre de Pora-sí enfrentaría a la tribu de Iguá y seguramente correría sangre, él jamás aceptaría  perder a su hija sin luchar.
   La otra opción sería internarse en la selva profunda, algo a la que Iguá estaba sumamente acostumbrado pero él se preguntaba cuanto soportaría Porá-sí tan pesado viaje y la extrema soledad del monte.
   Tal vez, la más acertada decisión sería cruzar el torrentoso río que se extendía frente a ellos.
   Sin más que sus propias conciencias ambos jóvenes se tomaron de las manos llevando consigo muy pocas pertenencias y fueron en búsqueda de un lugar donde  poder cruzar          sin que la corriente los llevase a la deriva.
   El ingenio de Iguá era tan  amplio, como su habilidad. 
   Al llegar a la vera del río Iguá le encargó a Pora-sí  que cortase algunas lianas de las que abundan en el monte, él sin pérdida de tiempo, recolectó algunos troncos a los que más tarde  sujetó fuertemente con las lianas, en poco tiempo logró construir una pequeña balsa.
   Ya estaban  por finalizar la tarea cuando oyeron fuertes gritos, Pora-sí  reconoció el vozarrón de su padre, -¡es él!, vienen por nosotros-.
   Iguá no perdió el tiempo, lanzó la improvisada balsa al río y en un tris se apoderó de su amada cargándola en andas, con paso firme corrió y de un preciso salto trepó a la balsa, a la que  muy pronto el impulso del  agua la arrastro río abajo,  entonces Iguá remo con todas sus fuerzas , si bien estaban asustados, se sentían exultantes porque estaban  juntos y de alguna forma, sentían que el amor era capaz de vencer al odio, y si fuera necesario morir lo harían juntos.
   Los perseguidores no se daban por vencidos, trataban de alcanzarlos utilizando una copiosa lluvia de flechas.
   Pora-sí e Iguá se abrazaban de tal forma eran uno solo.
   Tupá , que por suerte había estado observando y de alguna manera comprendía y se compadecía, alzó su mano y en cada respingo que daba la balsa fue formando grandes barrancas  guiándolos  lejos del alcance de las flechas y cortándoles el paso a los guerreros que venían pisándoles los talones.
   Al fin se dieron por vencidos y como por arte de magia la balsa tocó la orilla contraria y se detuvo.
   Los jóvenes, ya en tierra firme, vieron con asombro que detrás de ellos se habían ido formando alucinantes cataratas por donde a sus perseguidores  les sería imposible pasar.
   Ambos agradecidos, le dieron las gracias a Tupá por haberlos puesto a salvo y prometieron cuidar ese amor para siempre.
   También  se dice que cuando de ese amor llegó el primer retoño y se lo llevaron a conocer al padre de Pora-sí, esta aventura paso a ser una anécdota porque en definitiva los padres siempre perdonan.  

adaptacion Susana C. Otero