lunes, 17 de abril de 2017

LEYENDA DE LA FLOR DEL CAMALOTE 

El camalote es una planta acuática   que se encuentra en arroyos, ríos y lagunas.
Tiene hojas grandes, de un verde intenso que al florecer produce unas hermosas flores aliladas y muy llamativas.



   Dicen que dicen...que antes que llegase el colonizador, mucho antes, vivían felices y alegres a orillas del río, unos nativos cuyo creador era conocido como Tupá.
   Cuentan que cierta vez, asombrados y alarmados  vieron llegar a gente de tez pálida y cabellos dorados a instalarse en las tierras que ellos habitaban.
   Por cierto, no fueron bien recibidos y hubo disputas y  encarnizados combates entre ambos bandos, y si no fuera por la mediación de uno de los blancos, que hablaba de otro Dios y cuyo accionar era mucho más pacífico, no hubiesen podido convivir, como lo lograron por mucho tiempo.
   Con el transcurrir del tiempo no sólo llegaron a ser vecinos si no buenos amigos.
   La hija del jefe invasor se convirtió en una bella jovencita que llamaba mucho la atención por sus cabellos dorados y sus trasparentes ojos alilados.
   La muchacha no era solo bonita, si no que era buena y compasiva. Tenía una especial devoción por los pequeños a los que ayudaba y daba consejos.
   Era ella la que curaba raspones y limpiaba las heridas.
   Cierta tarde de de verano, cuando el calor arreciaba y las chicharras hacían oír su monocorde canto, los pequeños de piel cobriza se divertían en el río, algunos nadaban, otros  chapoteaban y los menos correteaban a la orilla.
   De repente ,  y sin previo aviso, el río enfurecido comenzó a crecer, los muchachos más grandes comenzaron a dar la voz de alarma, cuando ya pensaban que todos estaban a salvo, se oyeron los gritos desesperados de un niños , el pequeño luchaba por salir pero la fuerza del agua lo arrastraba apartándolo más y más de la orilla. Fue entonces, cuando la joven se percató de lo que ocurría y sin pérdida de tiempo se arrojó al agua en busca del muchacho.
   Ella nadó unos cuantos metros y con mucho esfuerzo logro asirlo del cabello y sacarlo para que respirara,  así lo mantuvo varios minutos a flote.
   Alertado el padre del muchachito que resulto ser el jefe de la comunidad y un experto nadador, se arrojo al agua y con un par de brazadas llegó hasta donde ambos luchaban contra la fuerte correntada.
   El logró salvar al niño, pero al volver por la jovencita ya no la vio más, ella jamás fue encontrada.
   Su cuerpo había sido devorado indefectiblemente por las fauces del río.
   Tristes y apesadumbrados le rogaron a Tupá que alumbrase el camino de la muchacha, que heroicamente había ofrecido su vida a cambio de la del niño.
   Unidos por las súplicas, blancos y guaraníes pedían y rogaban por el alma de la desafortunada muchacha,  pero fue el shamán, quien les comunico la buena nueva, Tupá , ante la generosidad de la joven, había resuelto que ella viviese para siempre renaciendo en una flor acuática que adornaría  ríos, lagos y lagunas de la región.
   Es así como cada primavera los ojos transparentes y buenos de aquella valiente jovencita de blanca tez alegran la vida y el paisaje transformados en las bellas flores del camalote.


adaptacion Susana C. Otero
   
Shamán: Para el blanco, el brujo, para los originarios el sabio, el médico y el que intercedía entre Tupá y los mortales.  
Tupá: el gran hacedor.

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