lunes, 15 de mayo de 2017

                  LA LEYENDA DEL ÑANDÚ



 
Hace muchos, muchísimos años, habitaba en tierras mendocinas una gran tribu de indígenas muy buenos, hospitalarios y trabajadores.
 Ellos vivían en paz, pero un buen día se enteraron que del otro lado de la cordillera y desde el norte de la región se acercaban aborígenes feroces, guerreros, muy malos.
Pronto, los invasores rodearon la tribu de los indios buenos, quienes decidieron pedir ayuda a un pueblo amigo que vivía en el este.

 Pero para llevar la noticia, era necesario pasar a través del cerco de los invasores, y ninguno se animaba a hacerlo. Por fin, un muchacho como de veinte años, fuerte y ágil, que se había casado con una joven de su tribu no hacía más de un mes, se presentó ante su jefe, resuelto a todo, se ofreció a intentar la aventura, y después de recibir una cariñosa despedida de toda la tribu, muy de madrugada, partió en compañía de su esposa.
 Marchando con el incansable trotecito indígena, marido y mujer no encontraron sino hasta el segundo día, las avanzadas enemigas.
Sin separarse ni por un momento y confiados en sus ágiles piernas, corrían, saltaban, evitaban los lazos y boleadoras que los invasores les lanzaban. Perseguidos cada vez de más cerca por los feroces guerreros, siguieron corriendo siempre, aunque muy cansados, hacia el naciente. Y cuando parecía que ya iban a ser atrapados, comenzaron a sentirse más livianos; de pronto se transformaban.
 Las piernas se hacían más delgadas, los brazos se convertían en alas, el cuerpo se les cubría de plumas. Los rasgos humanos de los dos jóvenes desaparecieron, para dar lugar a las esbeltas formas de dos aves de gran tamaño: quedaron convertidos en lo que, con el tiempo. se llamó ñandú. 
A toda velocidad, dejando muy atrás a sus perseguidores, llegaron a la tribu de sus amigos.
 Éstos, alertados, tomaron sus armas y se  pusieron en marcha rápidamente.
Sorprendieron a los invasores por delante y por detrás. y los derrotaron, obligándolos a regresar  a sus tierras. Y así cuenta la leyenda que fue como apareció el ñandú sobre la Tierra.

LA BALLENA SEGÚN LOS TEHUELCHES




Goos, así llamaban los tehuelches a la ballena. Es éste un mamífero cetáceo   y el mayor de los animales conocidos, varía entre los seis metros de las ballenas enanas hasta los treinta metros de la ballena azul, que llega a pesar ciento cincuenta toneladas. Se alimentan de placton, que filtran mediante sus barbas.
Su cuerpo esta revestido de una gruesa capa de grasa, que ayuda a su flotación y les sirve de aislante térmico. Se reproducen durante el invierno, en las aguas templadas o subtropicales, emigrando en verano a las aguas circumpolares.
Su pesca es intensiva porque de ella obtienen aceite. En la patagonia Argentina los  tehuelches, jamás consumieron ningún producto de origen marino pero tienen varios mitos y leyendas sobre la fauna acuática.
 
Dicen que dicen….
 
….que Goos, la ballena, era un ser terrestre en el principio de los tiempos.
   Cuando Elal, dios de los tehuelches descubrió que misteriosamente mucha gente desaparecía, puso sus ojos en Goos y entonces comenzó a observarla y acecharla, hasta que descubrió que cuando ésta abría su gran bocaza, para aspirar el aire fresco de la Patagonia, tragaba todo lo que encontraba a su paso.
   Se transformó entonces Elal en tábano, que es un insecto muy molesto y picando insistentemente al monstruoso Goos logró que éste abriera su bocaza y se lo tragara.
   En el interior de la ballena, Elal, reasumió su forma humana y con gran alborozo descubrió a algunos sobrevivientes encerrados en el estómago de la ballena; con un filoso cuchillo abrió la panza del animal y por allí, salieron los hombres.                 

adaptación Susana C. Otero 


miércoles, 10 de mayo de 2017

11 de Mayo: Día del Himno Nacional Argentino

 
Surgió ante la necesidad de tener una canción patriótica…
En el año 1812 el Triunvirato pidió una marcha patriótica, y unos meses después, en 1813, se reunió una Asamblea Soberana que encargó la creación de esa canción. Se le solicitó la música al abogado Vicente López y Planes, y posteriormente la música a un empresario teatral catalán llamado Blas Parera.
Durante mucho tiempo hubo debates alrededor de la letra y música de la marcha patriótica. Recién el 24 de abril de 1944 el decreto 10.302 puso fin a las disputas acerca de sus versos, ritmo y armonía, quedando así establecida la letra oficial del Himno Argentino. Allí se establece como letra el texto de la canción compuesta por el diputado Vicente López, sancionado por la Asamblea General Constituyente el 11 de mayo de 1813, y comunicado un día después por el Triunvirato al Gobernador Intendente de la provincia.
En cuanto a la música, el Poder Ejecutivo aceptó oficialmente la versión de Juan Pedro Esnaola, el 25 de septiembre de 1928. La versión del músico Esnaola fue editada como arreglo de la música del maestro Blas Parera, en el año 1860.
En cuanto a la letra, el 30 de marzo de 1900 se sancionó un decreto para que en las festividades oficiales o públicas, así como en los colegios o escuelas del Estado, sólo se canten la primera y la última cuarteta y el coro de la canción sancionada por la Asamblea General del 11 de mayo de 1813.

martes, 2 de mayo de 2017

1º de Mayo. Día de la Constitución Nacional

 

La Constitución Nacional

El 1º de Mayo de 1853 el congreso constituyente de Santa Fe aprobó la Constitución de la Confederación Argentina.
Después de la Revolución de Mayo surgió la necesidad de dictar una Constitución para la nación argentina, con la finalidad de constituir la unión nacional, afianzar la justicia y consolidar la paz interior.
La reunión inicial se celebró el 31 de mayo de 1852 en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos, encuentro que se recuerda como Acuerdo de San Nicolás.
El 1º de mayo de 1853 los diputados de las distintas provincias (con excepción de Buenos Aires), reunidos en Santa Fe, sancionaron la Constitución Nacional.
La constitución promulgada estableció un gobierno representativo, republicano y federal. El federalismo que adoptó fue moderado, ya que reconoció la autonomía de las provincias pero también organizó un poder central. Se estableció un Poder Legislativo bicameral, un Poder Ejecutivo unipersonal, elegido por un colegio electoral y sin posibilidad de reelección, y un Poder Judicial independiente. El catolicismo se reconoció como religión oficial pero se garantizó la libertad de culto. Las constituciones provinciales deberían tener la aprobación del gobierno nacional, y los gobiernos provinciales podrían ser juzgados por el Congreso Nacional. El gobierno nacional adquirió poder para suspender las garantías constitucionales por medio del estado de sitio, y para intervenir las provincias. Se declaró la ciudad de Buenos Aires como sede de las autoridades nacionales. Se aseguró el ejercicio de las libertades individuales y se llamó a habitar nuestro suelo a todos los hombres de distintas nacionalidades, concediéndoles derechos civiles.

lunes, 17 de abril de 2017

KÁKACH - LEYENDA DEL PÁJARO CARPINTERO





 Los Piscidos son familia de aves del orden de los Pisciformes, incluyen 218 especies conocidas popularmente, como pájaros carpinteros, carpinteritos, pitos, picamaderos, picatroncos, picapinos, chupasabias y torcecuellos.
   Se distribuyen cosmopolitamente, con excepción de Australia, Madagascar y las regiones polares extremas. Estas aves pueden ser migratorias o sedentarias; muchas habitan en el mismo lugar durante años,  pero otras se trasladan a lugares lejanos donde van a reproducirse en  zonas de invernada. Su tamaño varia entre los 20 y 59 centímetros,  al igual que su coloración, cambia según la región que habita .
 
 
   Bien al sur, en la punta más austral del país, donde el viento arrecia castigando los árboles altos que componen los bosques del lugar, donde el frío congela el aire, allí, se yergue Tierra del Fuego y en este confín dicen los antiguos que entre los Selk`nam, ancestrales moradores del lugar, habitaba un hombre cuyo nombre era Kákach y la leyenda narra como y por qué este joven se convirtió en un pájaro cuyo cuerpo es negro, rojo el copete y trepa a los saltos picoteando los árboles para hacer de ellos su hábitat.
 
Dicen que dicen…
…que entre los Selk`nam antiguos habitantes de Tierra del Fuego, vivía un hombre de menudo cuerpo, pero muy fuerte, decidido y corajudo que entre sus congéneres era reconocido como un ser valiente, de cuantiosas virtudes y entre las que sobresalía, la prudencia. Todos lo llamaban Kákach.
   Cierta vez, mientras el joven se paseaba a orillas del mar,  vió venir desde el norte a una mujer de colosal tamaño,  pero con una particularidad, tenía la cabeza muy pequeña, tanto,  que desentonaba sustancialmente con su amplio cuerpo.
   El hombre, al verla corrió para avisar a los demás,  pero nadie le creyó.
   Kákach, entre asustado y desesperado, se acordó de Kauj, un anciano sabio y hacia él se dirigió con premura para consultarlo.
   Kauj escuchó con atención la descripción que hizo Kákach de la mujer que había visto emerger del mar. El sabio, con el ceño fruncido y aspecto preocupado,  dijo reconocer a la mujer, refiriéndose a ella como Taita, a lo que más tarde agregó: - es la peor noticia que has podido darme -.
   Cuentan que por aquellos tiempos, la hoy conocida como Tierra del Fuego, solo tenía agua potable, apta para ser bebida, en una laguna, ya que los ríos, lagos y lagunas aún no se habían formado.
   Así fue que, cuando Taita tuvo sed, con sólo olfatear el ambiente, descubrió la tan preciada laguna y hacia allí se dirigió.
   Luego de rondar el lugar, la mujerona decidió que nadie más que ella bebería de la laguna, entonces comenzó a cortar árboles, los más altos y robustos con los que rodeó la laguna cercándola y se sentó a esperar.
   Uno a uno fueron llegando al lugar todos los nativos en busca del vital elemento, pero Taita, con decisión los espantó a todos, cuchillo en mano y firme convicción.
   En pocos días la desesperación se apoderó de todo el pueblo.
   Kákach estaba más que enojado, enojadísimo, y se prometió así mismo, terminar con la bruja malvada de una vez por todas y le declaró la guerra.
   Cumpliendo con el ritual, se hizo pintar la cara de rojo, costumbre que presagiaba la lucha, luego pidió traer polvo de carbón y con él se frotó el cuerpo para no ser visto bajo los rayos lunares.
   Llegada la noche, se deslizó con sigilo hasta donde se encontraba la impía enemiga.
   En la soledad nocturna, bajo el cielo estrellado, el guerrero comenzó a desplegar su plan.
   Su objetivo era abrir una zanja hacia el corral de Taita, con mucho esfuerzo fue avanzando poco a poco.
   Ya amanecía cuando al fin divisó su objetivo. Sí, allí estaba Taita cuchillo en mano.
   Daba temor verla allí, con su impresionante figura.
   Entonces Kákach se deslizó cuerpo a tierra y en un descuido tomó a la mujer por los tobillos, la sujetó tan fuerte que ella rodó por tierra, entonces, decidido le arrebató el filoso cuchillo, pero Taita con ligeros movimientos lo tomó de los cabellos y él aulló de dolor. Ella, ni lerda ni perezosa lo sujetó de la lengua con todas sus fuerzas, y se la estiró y estiró con idea de mordérsela, pero el muchacho reaccionó rápidamente y logró golpearla con el mismísimo cuchillo que le había quitado, hasta dejarla sin vida.
   Kákach había logrado su objetivo. Con gran dificultad se dirigió hasta la laguna y allí pudo aplacar su sed, luego enjuagó sus heridas y con una caracola que encontró por allí, entre dolorido y tembloroso, juntó agua para llevarle a los más ancianos.
   Los demás, al enterarse de las buenas nuevas, corrieron a la laguna atropelladamente y al fin, bebieron hasta saciarse.
   Kauj, el sabio, dijo que debía hallarse una solución para que no volvieran a repetirse hechos tan desgraciados como el que había acontecido. Nadie más debía adueñarse del agua.
   Como Kauj además de sabio tenía ciertas dotes de mago, tomó una honda, mojó una piedra en el lago, la acomodó con suma paciencia y la arrojó tan lejos y tan fuerte como pudo.
   Al caer, la piedra oradó el suelo, rajando la tierra y abriendo un cauce de lo que sería un río, entonces el agua de la laguna corrió libre por allí.
   Luego volvió a tomar otra piedra más grande, la arrojó y la enorme fuerza descendente  creó un hermoso lago. Y así arrojando piedras, surgieron lagunas, ríos y arroyos.
   Ustedes se preguntarán que fue del bravío guerrero Kákach, bueno parece ser que la pelea con Taita lo desequilibró un poco y se le dio por hacer cosas raras, como golpear y treparse a los árboles dando estrepitosas carcajadas, hasta que cierto día y ante la mirada azorada de su pueblo, el joven fue trasformándose en un pájaro, cuya cabeza, tal cual Kákach la tenía pintada para enfrentar a Taita, luce hasta hoy en día, un copete rojo, plumaje negro y brillante, lengua larga y entre picoteo y picoteo deja escapar un sonido, que asemeja a la risa.
   ¿Adivinan en que pájaro se convirtió Kákach ?. Claro que sí, en un hermoso pájaro carpintero, habitante de los bosque fueguinos.
   ¿Y qué fue de Kauj, el anciano? Dicen que a su muerte, emergió de su cuerpo un búho que también vive en los bosques y que cada vez que ve a un desconocido, emite un chistido en señal de aviso para que nadie más se adueñe de las aguas.  

adaptacion  Susana C. Otero
LEYENDA DE LAS CATARATAS DEL IGUAZÚ




 Dicen que dicen que ... para Iguá, el monte y la selva no guardaban secretos.
   Este joven guerrero del pueblo guaraní,  era sabedor de los peligros pero no les temía, gozaba al internarse en la espesura y explorar lo desconocido.
   Con el correr del tiempo su fama de intrépido explorador se acrecentaba y él, deseoso de aventuras se internaba cada vez más y más.
   En una de esas incursiones se adentro tanto que en su camino descubrió una exótica ribera bañada generosamente por un caudaloso río el cual nunca había sido visto antes, sin embargo lo que más lo impacto fue una bellísima joven que recogía caracolitos en la orilla.
   Era de tal hermosura aquella joven que él quedó prendado de ella y ya no pudo olvidarla.
   Desde aquel día, Iguá , cada vez que podía, recorría ese camino tan sólo para verla.
   Con el correr del tiempo se enteró que el nombre de la muchacha era Pora-sí y que era hija de un cacique.
   Lo que primero fue una amistad luego se convirtió en un amor apasionado pero Iguá también supo que el cacique jamás consentiría esa unión.
   Pora-sí debería contraer matrimonio con uno de los más fuertes y  poderosos guerreros que su padre  había elegido para ella.
   Sin embargo, ambos jóvenes estaban muy enamorados y aunque su padre lo ignoraba, no habían dejado de verse ni en un solo día en las últimas lunas.
   Los días transcurrían diáfanos y felices para ambos disfrutando uno de la compañía del otro.  Una  tardecita gris e invernal  Iguá encontró a Pora-sí  llorando desesperadamente, el  cacique, su padre, había decidido que con la llegada de los días cálidos se casara con el guerrero  a quien él la había prometido.
   Ante los hechos, ambos decidieron huir juntos, sin embargo, sabían que no les sería fácil ni a dónde  irían...
   Iguá sopesó la situación, si huyesen el padre de Pora-sí enfrentaría a la tribu de Iguá y seguramente correría sangre, él jamás aceptaría  perder a su hija sin luchar.
   La otra opción sería internarse en la selva profunda, algo a la que Iguá estaba sumamente acostumbrado pero él se preguntaba cuanto soportaría Porá-sí tan pesado viaje y la extrema soledad del monte.
   Tal vez, la más acertada decisión sería cruzar el torrentoso río que se extendía frente a ellos.
   Sin más que sus propias conciencias ambos jóvenes se tomaron de las manos llevando consigo muy pocas pertenencias y fueron en búsqueda de un lugar donde  poder cruzar          sin que la corriente los llevase a la deriva.
   El ingenio de Iguá era tan  amplio, como su habilidad. 
   Al llegar a la vera del río Iguá le encargó a Pora-sí  que cortase algunas lianas de las que abundan en el monte, él sin pérdida de tiempo, recolectó algunos troncos a los que más tarde  sujetó fuertemente con las lianas, en poco tiempo logró construir una pequeña balsa.
   Ya estaban  por finalizar la tarea cuando oyeron fuertes gritos, Pora-sí  reconoció el vozarrón de su padre, -¡es él!, vienen por nosotros-.
   Iguá no perdió el tiempo, lanzó la improvisada balsa al río y en un tris se apoderó de su amada cargándola en andas, con paso firme corrió y de un preciso salto trepó a la balsa, a la que  muy pronto el impulso del  agua la arrastro río abajo,  entonces Iguá remo con todas sus fuerzas , si bien estaban asustados, se sentían exultantes porque estaban  juntos y de alguna forma, sentían que el amor era capaz de vencer al odio, y si fuera necesario morir lo harían juntos.
   Los perseguidores no se daban por vencidos, trataban de alcanzarlos utilizando una copiosa lluvia de flechas.
   Pora-sí e Iguá se abrazaban de tal forma eran uno solo.
   Tupá , que por suerte había estado observando y de alguna manera comprendía y se compadecía, alzó su mano y en cada respingo que daba la balsa fue formando grandes barrancas  guiándolos  lejos del alcance de las flechas y cortándoles el paso a los guerreros que venían pisándoles los talones.
   Al fin se dieron por vencidos y como por arte de magia la balsa tocó la orilla contraria y se detuvo.
   Los jóvenes, ya en tierra firme, vieron con asombro que detrás de ellos se habían ido formando alucinantes cataratas por donde a sus perseguidores  les sería imposible pasar.
   Ambos agradecidos, le dieron las gracias a Tupá por haberlos puesto a salvo y prometieron cuidar ese amor para siempre.
   También  se dice que cuando de ese amor llegó el primer retoño y se lo llevaron a conocer al padre de Pora-sí, esta aventura paso a ser una anécdota porque en definitiva los padres siempre perdonan.  

adaptacion Susana C. Otero
LEYENDA TEHUELCHE, LA CREACIÓN DE LAS FLORES




  Dicen que dicen... los abuelos sabios, que hubo un tiempo que el generoso hacedor de todas las cosas, no le había puesto flores a las plantas que cubrían la tierra. Sólo abundaba el verde en todas ellas.
   También dicen que en la Patagonia vivía una niña muy bella. Cuentan que los jóvenes que la conocían,  solían caminar largas distancias sólo para poder contemplarla aunque más no fuese de lejos y si ella los reconocía, ellos recibían como premio la amplia sonrisa de la bella Kospi.
   Como todas las mujeres Tehuelches, Kospi tejía mantas y también las pintaba.
   La jovencita adoraba sentarse a orillas del lago, mientras el solcito calentaba la tarde, mirándose  espejada en las cristalinas aguas, destrenzando sus largos y renegridos cabellos y peinarlos con su peinecito de hueso.
   Así la sorprendió Karut, el trueno, aquel día de otoño.
   Hacía muchas lunas que Karut venía persiguiéndola, claro que ella no le prestaba atención, cosa que enojaba mucho a Karut.
   Sin embargo, esta vez el trueno estaba decidido a lograr su cometido, y sin que ella tuviese tiempo de reaccionar y defenderse Karut la aprisiono entre sus poderosas garras, la raptó y la llevó consigo, trepó las altas cumbres y la encerró en una caverna lejos de todo y de todos.
   Por más que la bella Kospi lloró, pataleó y suplicó, Karut, el trueno no se conmovió, ella estaba presa en la más absoluta soledad, era grande su pena y el frío sepulcral de la montaña congelaba el alma y el cuerpo de la joven.
   Allá en la lúgubre cima el aire gélido, primero le entumeció los pies, luego fue trepándole por las piernas y le  subió por el cuerpo hasta congelarla y confundirse con el hielo de las cumbres.
   Quizás, fue por eso. que Karut la perdió en la inmensidad y por más que vociferó con su tremendo vozarrón haciendo temblar la tierra, sólo pudo despertar a Lluvia que comenzó a caer y llovió sin cesar vaya uno a saber cuanto...
   Kospi, que ahora era sólo una masa de hielo, fue arrastrada y al deslizarse por la ladera de la montaña, el temeroso sol derritió el hielo y el agua buscó el valle hasta inundarlo.
   Y llegó la primavera.
   Kospi, hecha gotita trepó por el tallo de una planta, llegó hasta copa y subió por una rama y al tocar el extremo, al fin pudo vislumbrar nuevamente su amado pueblo, y ohhh sorpresa!, estalló en una colorida flor.
   Tal vez debido a esto en Tehuelche se les llama kospi a los pétalos de las flores.


adaptacion Susana C. Otero
LEYENDA DE LA FLOR DEL CAMALOTE 

El camalote es una planta acuática   que se encuentra en arroyos, ríos y lagunas.
Tiene hojas grandes, de un verde intenso que al florecer produce unas hermosas flores aliladas y muy llamativas.



   Dicen que dicen...que antes que llegase el colonizador, mucho antes, vivían felices y alegres a orillas del río, unos nativos cuyo creador era conocido como Tupá.
   Cuentan que cierta vez, asombrados y alarmados  vieron llegar a gente de tez pálida y cabellos dorados a instalarse en las tierras que ellos habitaban.
   Por cierto, no fueron bien recibidos y hubo disputas y  encarnizados combates entre ambos bandos, y si no fuera por la mediación de uno de los blancos, que hablaba de otro Dios y cuyo accionar era mucho más pacífico, no hubiesen podido convivir, como lo lograron por mucho tiempo.
   Con el transcurrir del tiempo no sólo llegaron a ser vecinos si no buenos amigos.
   La hija del jefe invasor se convirtió en una bella jovencita que llamaba mucho la atención por sus cabellos dorados y sus trasparentes ojos alilados.
   La muchacha no era solo bonita, si no que era buena y compasiva. Tenía una especial devoción por los pequeños a los que ayudaba y daba consejos.
   Era ella la que curaba raspones y limpiaba las heridas.
   Cierta tarde de de verano, cuando el calor arreciaba y las chicharras hacían oír su monocorde canto, los pequeños de piel cobriza se divertían en el río, algunos nadaban, otros  chapoteaban y los menos correteaban a la orilla.
   De repente ,  y sin previo aviso, el río enfurecido comenzó a crecer, los muchachos más grandes comenzaron a dar la voz de alarma, cuando ya pensaban que todos estaban a salvo, se oyeron los gritos desesperados de un niños , el pequeño luchaba por salir pero la fuerza del agua lo arrastraba apartándolo más y más de la orilla. Fue entonces, cuando la joven se percató de lo que ocurría y sin pérdida de tiempo se arrojó al agua en busca del muchacho.
   Ella nadó unos cuantos metros y con mucho esfuerzo logro asirlo del cabello y sacarlo para que respirara,  así lo mantuvo varios minutos a flote.
   Alertado el padre del muchachito que resulto ser el jefe de la comunidad y un experto nadador, se arrojo al agua y con un par de brazadas llegó hasta donde ambos luchaban contra la fuerte correntada.
   El logró salvar al niño, pero al volver por la jovencita ya no la vio más, ella jamás fue encontrada.
   Su cuerpo había sido devorado indefectiblemente por las fauces del río.
   Tristes y apesadumbrados le rogaron a Tupá que alumbrase el camino de la muchacha, que heroicamente había ofrecido su vida a cambio de la del niño.
   Unidos por las súplicas, blancos y guaraníes pedían y rogaban por el alma de la desafortunada muchacha,  pero fue el shamán, quien les comunico la buena nueva, Tupá , ante la generosidad de la joven, había resuelto que ella viviese para siempre renaciendo en una flor acuática que adornaría  ríos, lagos y lagunas de la región.
   Es así como cada primavera los ojos transparentes y buenos de aquella valiente jovencita de blanca tez alegran la vida y el paisaje transformados en las bellas flores del camalote.


adaptacion Susana C. Otero
   
Shamán: Para el blanco, el brujo, para los originarios el sabio, el médico y el que intercedía entre Tupá y los mortales.  
Tupá: el gran hacedor.

miércoles, 12 de abril de 2017

"Vals Municipal" - María Elena Walsh

De manera colaborativa, todas las escuelas del Distrito 5º trabajamos "La Poesia" acompañados por nuestro Supervisor de Bibliotecas Escolares DDEE 4º y 5º Sr Jorge López y la Asesora Pedagógica de Intec Marcela Santos.
El resultado de este trabajo lo pueden apreciar en este video, donde Docentes, Alumnos y Bibliotecarios del Distrito trabajamos en equipo.

A disfrutarlo

 







miércoles, 29 de marzo de 2017

2 de abril

Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas


En esta fecha se conmemora a los héroes que combatieron en el conflicto bélico del Atlántico Sur en 1982
 Una oportunidad para reivindicar la memoria, la soberanía y la libertad.





En el marco de la dictadura militar instaurada en 1976, el 2 de abril de 1982, las Fuerzas Armadas de nuestro país desembarcaron en las Islas Malvinas con el objetivo de iniciar la recuperación de este territorio. Esto desencadenó el conflicto bélico del Atlántico Sur, que se desarrolló desde ese día hasta la rendición argentina del 14 de junio de 1982.

Descubiertas en 1520 por integrantes de la expedición de Hernando de Magallanes, las islas fueron registradas en la cartografía europea con diversos nombres y quedaron dentro de los espacios bajo control efectivo de las autoridades españolas. No obstante, hacia mediados del siglo XVIII, comenzaron a ser objeto del interés de Gran Bretaña y Francia, que aspiraban a contar con un establecimiento estratégicamente ubicado frente al estrecho de Magallanes.
El 3 de enero de 1833 las Malvinas fueron ocupadas por primera vez por fuerzas británicas que desalojaron a la población y a las autoridades argentinas allí establecidas legítimamente.
En 1965, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció que la situación que atraviesan las Islas Malvinas, Sandwich del Sur y Georgias del Sur desde 1833, así como los espacios marítimos circundantes, representan un caso especial de colonialismo que debía ser resuelto en negociaciones entre el Reino Unido y la República Argentina. Desde ese entonces, fueron 39 las resoluciones de la ONU instando a los gobiernos de ambos países a retomar el diálogo por la soberanía de las Islas. Estas resoluciones no fueron acatadas en ningún momento por el gobierno británico.
Los últimos años
Desde el 2003, se impulsa una política de recuperación de las islas por la vía diplomática, logrando que este propósito sea una causa latinoamericana y global contra el colonialismo. Toda América Latina y el Caribe y numerosos países de todo el mundo se declararon solidarios con esta causa.